TEMA 1º
HOLA PADRE
PRIMERO QUE
NADA
Somos una comunidad que transita
los caminos de la fe y quiere crecer en la fraternidad; por eso es importante
que pongamos un cuidado especial en la acogida a los hermanos. El animador de
la comunidad o los miembros de la casa donde se va a tener la reunión deben
esmerarse en que todos al llegar se sientan bien acogidos. Este empeño debe ser
mayor cuando a la reunión llega alguien que viene por primera vez.
Después de saludarnos y de
cantar algunos cantos de animación nos ponemos en la presencia del Señor por
medio de la oración.
Dios, Padre bueno, que nos
quieres y nos amas, te bendecimos por ser nuestro Padre, por acogernos como
hijos sin merecimiento nuestro.
Hoy iniciamos un camino de
reflexión, queremos que sea el camino de nuestra fe. Ayúdanos a conocerte bien
y danos fuerza para seguir en la vida las enseñanzas que nos das con tu
Palabra.
Que entre todos nosotros crezca
la fraternidad y que a todos los que aún no te conocen les animemos con el
testimonio de nuestra vida. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Y, ¿COMO ESTUVO
LA SEMANA?
Aunque todos nos conocemos
porque somos vecinos y nos hemos visto muchas veces, a menudo no tenemos
ocasión de compartir las cosas importantes que nos acontecen. Queremos llegar a
ser buenos hermanos, para eso es bueno que todos sintamos que esta reunión es
un buen espacio para compartir nuestra cosas. Aquí sentiremos que nuestra
alegría y cuando estemos atravesando un mal momento, la solidaridad de los
hermanos nos alegrará y nos animará a seguir adelante.
Podemos comenzar desde hoy; a
ver, ¿alguien tiene algo que compartir de lo que le esté aconteciendo en estos
momentos?...
EL TEMA DE HOY
Comenzamos hoy una serie de
temas, o de catequesis, o como quieran ustedes llamarlo, con los que vamos a
reflexionar los contenidos principales de lo que es nuestra fe, de lo que
llamamos religión. Hablaremos de Dios, de Jesús, de la Iglesia, de los
sacramentos, de los principales personajes de la Biblia, de las enseñanzas que
Jesús nos presenta en el Evangelio para que vivamos correctamente. En fin, todo
lo que necesitamos saber para ser buenos cristianos.
Lo importante es que a las
enseñanzas de cada tema nosotros les encontremos la forma de aplicación a la
vida nuestra de cada día; sólo así hacemos que la Palabra de Dios sea realmente
Palabra de vida.
Nuestro primer tema, como ven
por el título, trata sobre nuestro Padre Dios, sobre Papá Dios.
IDEAS CENTRALES
- Comencemos hablando sobre
quien es Dios para nosotros. ¿Qué sabemos de El?...
- Ahora vamos a ver qué
experiencia tenemos de la relación con Dios Padre. ¿Cómo cada uno de nosotros
se relaciona con Dios?...
- Hemos hablado de lo que Dios
es para nosotros, algo muy importante. Pero seguramente que eso es así en
teoría, no tanto en la práctica porque, si Dios fuera tan importante como
decimos, seguramente trataríamos de relacionarnos más con El, de mantener un
contacto más frecuente.
En definitiva, pues, si Dios
forma parte importante de nuestra vida, debemos relacionarnos con El como nos
relacionamos con la gente que es importante para nosotros: nuestros padres,
hermanos, vecinos, amigos, nosotros mismos.
- De igual modo que cada día,
cada tarde o cada noche saludamos a las personas que nos son cercanas y a las
que vemos todos los días, Dios Padre, que forma parte de nuestra cotidianidad,
debe recibir de nosotros el saludo correspondiente.
- Tenemos muchas formas de
hacerlo. Desde decirle simplemente,
buenos días Padre Dios, o buenas noches, hasta rezar una oración como la
del Padre Nuestro, que como ya muchos de ustedes sabrán, es la oración que
Jesús enseñó a sus discípulos cuando estos, después de verlo rezar a El,
después de ver cómo se relacionaba con su Padre, quisieron comunicarse con Dios
igualmente que su Maestro.
- Vamos a recordar este pasaje
del Evangelio. Lo encontramos en Mateo, capítulo 6, versículos del 9 al 13.
- El Padre Nuestro es una
oración que hacemos todos los días muchos de nosotros. Se reza en la misa y en
la celebración de los otros seis sacramentos. Con esta oración generalmente
comenzamos o terminamos muchas de las reuniones que hacemos los cristianos.
- Y tal vez por eso, de tanto
que la repetimos ya no caemos en la cuenta de las cosas que le decimos a Dios
en ella.
- Vamos a hacer ahora un pequeño
ejercicio: Muy lentamente, y en silencio, cada uno de nosotros va a rezar
interiormente esta oración. Es importante que lo hagamos lentamente, pensando
exactamente en el sentido de cada una de las palabras que decimos. podemos
hacerlo dos veces si es necesario.
- Ahora vamos a rezar esa misma
oración todos juntos en comunidad. También lentamente.
- Dialoguemos ahora un poco
sobre la experiencia que acabamos de tener. ¿Cuales son las principales cosas
que le decimos a Dios cuando rezamos el Padre Nuestro?...
- Y, ¿cuáles son los compromisos
que adoptamos al rezar esta oración? (es decir, qué significa eso de
"hágase tu voluntad en la tierra...como nosotros perdonamos... no caer en
la tentación...")
QUE NO SE NOS
OLVIDE
- Podemos, pues, concluir que
con Dios Nuestro Padre debemos comunicarnos, relacionarnos cuanto más podamos.
El se lo merece y nosotros lo necesitamos y se lo debemos porque El es nuestro
Padre y está siempre con nosotros.
- Cada día cuando amanecemos él
nos regala la vida nuevamente, cuando anochece El nos concede el don del
descanso y así día tras día.
- La oración es el mejor modo de
comunicarnos con Dios.
- La oración del Padre Nuestro
es la oración que Jesús nos enseñó como modelo de comunicación con Dios. Pero
al rezarla tenemos que procurar poner nuestra atención en las palabras que
estamos diciendo para que realmente sea una oración a nuestro Padre Dios.
NOS
COMPROMETEMOS
Esto no puede quedar en
palabras; vamos a proponernos llevar a la práctica algo de lo que aquí hemos
reflexionado. ¿A alguien se le ocurre algún compromiso que podríamos asumir
para cumplirlo durante toda la semana?.
En caso de que a nadie se le
ocurra ninguno, se podría proponer que, desde hoy mismo, nos comuniquemos con
Dios, por lo menos, en la mañana y en la noche.
Esto cada quien lo puede llevar
a cabo haciendo la señal de la cruz, recitando las oraciones más comunes como
son el Padre Nuestro y las que hemos aprendido desde niños, o también
mentalmente hablarle a Dios en cada momento importante del día: al levantarme, al
comenzar la jornada de trabajo, al concluirla, cuando me ha ocurrido algo
curioso, cuando me dispongo a hacer algo importante, etc.
De manera especial, debemos
relacionarnos con Dios al concluir el día. También nos podríamos comprometer a
no dormirnos ningún día sin antes dar gracias a Dios por los dones que de El
hemos recibido en la jornada, sin pedirle perdón por las cosas que hicimos mal
o por la ayuda que dejamos de dar a los hermanos. También podemos presentar al
Padre el día de mañana y pedirle su ayuda para que actuemos correctamente y
demos testimonio de El ante el mundo.
HASTA LA
PROXIMA
Antes de la despedida se
recuerda a todos el lugar, el día y la hora de la reunión. Es bueno que se den
algunos otros avisos como, por ejemplo, si en la comunidad hay algún enfermo
etc.
Y como empezamos terminamos,
poniéndonos en contacto con Dios por medio de la oración y cantando. Esta
última oración debe tener sabor a acción de gracias por las enseñanzas
recibidas, por el testimonio de los hermanos que hablaron de su vida, por las
ideas compartidas en la reflexión del tema y por la presencia de todos los
hermanos.